será por el sol
La soledad es como una droga, puede llegar a ser dulce, siempre la acompaña un bajón y es adictiva, por cómoda y porque cada momento que pasa cuesta mucho más salir que seguir en ella. La velocidad de escape crece en proporción geométrica y la energía de la que disponemos para alcanzarla es cada vez menor. Aunque esto me daría para algo más que un post, y en éste ni siquera quería hablar de ella.
Resulta que hoy he disfrutado eso que me gusta tanto a la hora de comer (y no hablo de una siesta, que os veo lo que pensáis): una terraza, un buen libro y el sol. Antes de sentarme, miro al sol y le pregunto dónde va a colocarse en la próxima digamos hora y cuarto. Es importante no perderlo de vista ni un segundo, salvo por esos momentos en que una nube –las de hoy eran muy rápidas- lo secuestra dejándome un soplo de aire más fresco en su lugar. Elegido el sitio correcto abro el libro y por la primera página comienzo a sumergirme en él. Aunque Billy Cristal lo empezaba por el final por si moría antes de acabarlo, creo que el mayor placer se encuentra encerrado en ese momento en que abres la primera página y te dejas atrapar. No ocurre que todos te atrapen, sin embargo. En este caso le tenía ganas, y desde el primer párrafo ha respondido a lo que podía esperar, como buena novela escrita en tono policiaco. O como dice la contraportada “relectura posmoderna con tintes metafísicos, todo en una novela policiaca”. Es Auster, por eso le tenía ganas, lo primero que cojo de él (gracias bea!)
Lo demás viene solo, como estaba yo. He comido cordero, he tomado el sol, y me he sumergido en la lectura de un libro que ya sé que hará navegar a mi neurona por espacios únicos, inventados, reales y estimulantes. Bien, es todo lo que quería de la comida de hoy, y lo tuve.
Creo que no soy el único que se plantea de vez en cuando si no será peligroso que me guste demasiado estar solo. Hoy, no tengo respuesta. Lo pensaré por el camino.
Resulta que hoy he disfrutado eso que me gusta tanto a la hora de comer (y no hablo de una siesta, que os veo lo que pensáis): una terraza, un buen libro y el sol. Antes de sentarme, miro al sol y le pregunto dónde va a colocarse en la próxima digamos hora y cuarto. Es importante no perderlo de vista ni un segundo, salvo por esos momentos en que una nube –las de hoy eran muy rápidas- lo secuestra dejándome un soplo de aire más fresco en su lugar. Elegido el sitio correcto abro el libro y por la primera página comienzo a sumergirme en él. Aunque Billy Cristal lo empezaba por el final por si moría antes de acabarlo, creo que el mayor placer se encuentra encerrado en ese momento en que abres la primera página y te dejas atrapar. No ocurre que todos te atrapen, sin embargo. En este caso le tenía ganas, y desde el primer párrafo ha respondido a lo que podía esperar, como buena novela escrita en tono policiaco. O como dice la contraportada “relectura posmoderna con tintes metafísicos, todo en una novela policiaca”. Es Auster, por eso le tenía ganas, lo primero que cojo de él (gracias bea!)
Lo demás viene solo, como estaba yo. He comido cordero, he tomado el sol, y me he sumergido en la lectura de un libro que ya sé que hará navegar a mi neurona por espacios únicos, inventados, reales y estimulantes. Bien, es todo lo que quería de la comida de hoy, y lo tuve.
Creo que no soy el único que se plantea de vez en cuando si no será peligroso que me guste demasiado estar solo. Hoy, no tengo respuesta. Lo pensaré por el camino.

4 Comments:
Yo no creo que la soledad sea mala, ni el que nos guste de vez en cuando, tampoco. El problema sería si no nos gustara y nos fuera impuesta. Pero no creo que tú tengas ese problema nunca. Ahora resulta que te gustan las novelas policiacas...
No creo que sea peligroso el que a uno le guste estar solo demasiado, al contrario. Creo que cuando uno ha llegado a ese punto, es cuando verdaderamente uno empieza a conocerse un poco,a verse con todos los defectos y virtudes,es cuando empiezas realmente a querer lo que eres..Disfrutar ese despegar unico y por unico solitario,nos hara mejores personas y nos preparara para asumir otra, la de verdad, la que veamos o no veamos todos tenemos, la soledad en compañia...
Para Eva....
La soledad tiene una cosa buena y otra mala. La buena, que evita estar mal acompañado. La mala, que priva a algunos de estar con quien está solo.
De nada Juan, eres un sol.
Siempre podemos elegir, cada momento requiere una elección distinta y la soledad está dentro de esas elecciones, se puede entrar y salir de ella cuando nos apetezca, para mi es una ventaja; además siempre hay alguien por ahí.
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